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Para mí, la bicicleta es mucho más que un juguete de la infancia: es mi medio de transporte preferido y el ingrediente indispensable de un fin de semana perfecto.

Cuando era pequeña, mi madre me enseñó a andar en bicicleta y sin saberlo me adentró a una afición que me ha dejado aprendizajes muy útiles al emprender negocios. Les comparto 8 de las lecciones más importantes que me ha enseñado la bicicleta:

1. En equipo siempre es mejor

Siempre que viajo a un lugar que no conozco lo primero que investigo es dónde rentan bicicletas de montaña, pues en esos lugares además de rentarte la bici suelen brindar información acerca de qué montañas o rutas puedes recorrer. En varias ocasiones he realizado esos tours a la montaña completamente sola y no puedo negar que disfruto decidir qué sendero seguir, la velocidad al avanzar y las pausas para descansar. Sin embargo, tengo muy claro que mis paseos en bicicleta más divertidos y memorables han sido en equipo. Llegar a la cima de la montaña y no tener con quien compartirlo no es lo mismo apreciarlo junto a buenos compañeros de ruta.

2. No puedes aprender a andar en bicicleta mirando videos de Youtube

La mejor forma de aprender a andar en bici es montando una y saliendo a un parque, luego a las calles o a la montaña. Si quieres aprender acerca de negocios, sucede algo similar. Desde luego, la teoría ayuda enormemente, pero hay cosas que sólo se aprenden en la práctica, como el trabajo en equipo o las ventas.

3. Revisar el mapa antes de salir

Ese es una regla básica del ciclista: si no conoces el camino, saca tu celular y revisa el mapa antes de salir, incluso, hay apps especiales para ciclistas despistados. En los negocios, antes de arrancar un nuevo proyecto es importante investigar, ejecutar un producto mínimo viable (un piloto que ayuda a determinar el potencial del negocio) y sobre todo, tener claro dónde está tu norte, a dónde quieres ir. Sin embargo, eso no quiere decir que hay que seguir el mapa de forma estricta, de hecho, es mejor estar abiertos a la posibilidad de encontrar atajos inesperados en el camino, y hay que saber aprovecharlos. Lo que me lleva al siguiente punto. Muy relevante para identificar esos atajos.

4. Estar atento al aquí y al ahora

Para mí andar en bici es como practicar mindfulness o atención plena, porque para reducir el riesgo tienes que estar bien concentrado en el aquí y el ahora, en tu entorno, en los sonidos, en el movimiento de los vehículos y las personas a tu alrededor. La forma más sencilla de tener un accidente en bicicleta es no estar atento a lo que sucede en ese momento. Lo mismo sucede en los negocios: tienes que prestar atención a lo que sucede aquí y ahora, por algo los mejores líderes son aquellos que ejercen escucha activa, es decir, están realmente poniendo atención a la conversación. Enfocar demasiada atención en el futuro o en el pasado del negocio es tan peligroso como ignorarlos. El emprendedor que no está atento al momento presente fácilmente deja ir oportunidades pues no las percibe.

5. Acepta que eres vulnerable

De hecho, ese es el punto número uno del Fuckup Manifiesto, el manifiesto del movimiento Fuckup Nights. Cuando estás en la bicicleta es muy evidente que eres vulnerable, lo único que te protege es tu casco y tus buenos reflejos. En los negocios sucede lo mismo, un emprendedor excedido de confianza y cegado por su ego es tan peligroso como un ciclista que piensa que está hecho de plástico y se pasa los altos.

6. Mide tus niveles de energía

Como ciclista de montaña lo peor que te puede pasar es estar en medio de la nada, agotada y sin energía para volver pedaleando a casa. Es fundamental saber cuánta energía tienes, cómo recuperarla y cuándo descansar. De forma similar, crear un negocio exitoso es una carrera de resistencia, no de velocidad. Trabajar 12 horas todos los días es la receta perfecta para el burnout. No lo olvides: tu eres el activo más importante de tu negocio.

7. Es misterioso hasta que lo vives

Recuerda cuando estabas aprendiendo a andar en bici e intentaste arrancar por primera vez, era un misterio cómo dar ese primer paso que te impulsa y al segundo siguiente tienes ambos pies en los pedales. Parecía algo casi imposible, hasta que lo lograste por primera vez, tu cerebro lo asimiló y dejó de ser un movimiento misterioso. Lo mismo sucede entre los emprendedores, antes de que inicias tu primer negocio todo parece un misterio, no sabes si estás haciendo demasiado optimista o demasiado pesimista. Hasta que lo vives sabes lo que implica crear un nuevo negocio, las satisfacciones y los retos. Y, desde luego, surgen nuevos misterios.

8. Si te pierdes, has una pausa y revisa tu mapa

Siempre se vale hacer una pausa para recordar hacia dónde vamos y qué camino queremos tomar. No existe una sola ruta correcta, hay caminos más divertidos, otros más sencillos o mejor pavimentados. Para mí, lo más satisfactorio es saber que sea cual sea el camino, tu lo elegiste, y que la mejor forma de mantener el equilibrio, en la bici o en la vida, es ir hacia delante.

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